sábado, 3 de octubre de 2015

"LA BOHÈME" (Giacomo Puccini) - Palau de les Arts - 02/10/15


El viernes se levantó el telón del Palau de les Arts tras el descanso veraniego. Este año no ha habido que esperar casi a Navidad para empezar a disfrutar de ópera en nuestro teatro, pues, aunque la temporada oficial se inaugure con Macbeth el 5 de diciembre, el Intendente Davide Livermore ha decidido incluir previamente unos espectáculos a precios populares, a modo de pretemporada, que además servirán para conmemorar el décimo aniversario del coliseo valenciano.

Yo también quisiera hacer una pre-crónica, antes de entrar a compartir mis impresiones concretas de la función inaugural, para intentar aclarar algunas cosas. Lo primero que me gustaría dejar sentado es que me parece una muy buena idea construir una pretemporada como la que ahora comienza. Por un lado, es una magnífica forma de acercar la actividad de Les Arts al público joven a unos precios más que asequibles; y por otro, permite dar oportunidades a cantantes menos conocidos y más actividad al teatro y a la orquesta. Si además se programa un título tan popular como La Bohème, el lleno está garantizado, tal y como ocurrió el viernes.

Por otra parte, veo que hay cosas que no cambian en Les Arts esté quien esté al frente. Sin ningún aviso ni nota al respecto (de hecho aún aparece en la programación general) se ha variado el reparto de La Bohème, sustituyendo al Rodolfo previsto, Javier Tomé, por el italiano Giordano Lucà, y al Colline de David Sánchez por Felipe Bou. No cuestiono los motivos del cambio, pero sí que siga chupándole un pie al teatro la información al público. También me ha llamado la atención que después de anunciar, al presentarse la temporada, que la ópera Silla sería cantada por alumnos del Centre Plácido Domingo y “una estrella mundial del barroco”, ahora quien aparece en los carteles es Meredith Arwady, una contralto norteamericana que no dudo que ofrezca un excelente rendimiento, pero que ni por fama ni por repertorio creo que deba ser anunciada como estrella mundial del barroco.

Y, por último, también me gustaría aclarar por enésima vez que este blog no es la voz de la crítica especializada, ni mucho menos. No hay que tomárselo tan en serio. Es mi página personal, en la que, como un mero aficionado a la ópera que soy bastante ignorante, decidí hace tiempo compartir mis subjetivas, y posiblemente erradas, impresiones. Así que, como bien dice el señor Livermore, una cosa son los blogs de apasionados a la ópera y otra la opinión fundamentada de los músicos, cantantes y profesionales que viven de ello. Por ello, espero que no se dé tanto valor a lo que yo pueda expresar aquí. Empezando por el propio Intendente de Les Arts, quien parece enfadarse bastante a veces con lo que escribo.

Pero bueno, entrando ya en mi análisis de lo visto y escuchado el viernes, empezaré por decir que creo que se obtuvieron unos resultados más que dignos, confirmándose que nos encontramos ante una producción que escénicamente funciona de maravilla, y que seguimos teniendo un coro y una orquesta espectaculares, capaces incluso de brillar cuando la batuta no hace justicia.

La Bohème estrenada el viernes es la reposición de la producción que pudimos ver hace tres años. Una coproducción del Palau de les Arts y la Opera Company of Philadelphia, que cuenta con la dirección escénica del propio Intendente de les Arts Davide Livermore. Tal y como ya dije entonces, sin ser especialmente innovadora, es inteligente, de gran sencillez y de una fuerza visual incontestable, sirviendo de vehículo perfecto al drama y a las emociones que surgen del texto y la partitura.

Una escenografía mínima se ve reforzada por proyecciones de famosas obras pictóricas que van enmarcando la acción. El paisaje de invierno de Monet en el acto III me sigue pareciendo uno de los momentos más bellos, junto a la fuerza emocional que se obtiene en la escena final, con el cuadro de Jean Beraud “Après la faute” dominando el escenario, reflejando la imagen de una mujer en un sofá rojo, similar al que hay en escena. Ese cuadro puede verse ya desde antes de la entrada de Mimí en el cuarto acto, vaticinando la tragedia mientras los amigos bromean, y cuando Mimí muera, la mujer desaparecerá del lienzo y el sofá quedará vacío.

Como también manifesté en su día, lo que destacaría principalmente es el efectivo trabajo de dirección de actores que desprende la propuesta. Luego, la mayor o menor habilidad de los cantantes ofrecerá mejores o peores resultados, pero es indudable que hay una estudiada labor dramatúrgica. Menos conseguido me pareció el primer acto y bastante más los siguientes, aunque el segundo resulte sobrecargado a veces, sobre todo por unos camareros bailarines demasiado presentes distrayendo de una acción escénica ya bastante concurrida.

Haber tenido la oportunidad de escuchar en 2012 esta Bohème, en la magistral versión dirigida por Riccardo Chailly, era un problema. Quienes tenemos la suerte o la desgracia de poseer cierta memoria musical, sabíamos que si íbamos con intención de hacer comparaciones, lo pasaríamos mal. No fue mi caso. Os aseguro que me acomodé en mi butaca preparado a escuchar y ver una obra nueva. Simplemente dejándome llevar por las emociones que naturalmente pudiesen brotar, sin comparar cantantes ni direcciones musicales. Así lo hice y me encontré con unos jóvenes cantantes de buen nivel general, y en algún caso muy bueno; pero con un trabajo de batuta plano, insulso y blando, que contó con la ventaja de ir arropado por unos músicos formidables y una partitura de Puccini que es pura emoción y gusta hasta interpretada con dolçaina y tabalet.

El trabajo del director jienense Manuel Coves sin duda merece reconocimiento, pero lo que a mí, como espectador, me transmitió, fue poquísima emoción. Hubo pasajes donde la orquesta debía brillar y hacer tambalearse el teatro, poniéndonos los pelos de punta, como al final del segundo acto, o en el tercero, y, sin embargo, casi se pasaba por allí de forma rutinaria. Los tempí del segundo acto no fueron vivos sino casi atropellados en ocasiones, imponiendo unas exigencias brutales al coro. Se observaron demasiados desajustes entre foso y escena y poca capacidad de corregirlos. Apenas hubo matices, más allá de hacer tocar más fuerte o más bajito, pero sin un juego de dinámicas enfocado al realce de la emoción. La orquesta se comió a los cantantes, quienes en muchos momentos, entre sus propias carencias y los volúmenes de Coves, parecían mudos. Hubo estupendas intervenciones individuales de concertino, flauta, oboe, arpa; pero se echó de menos un conjunto orquestal brillante, bien amalgamado y poderoso. Aun con todo, la orquesta sonó estupendamente, pero faltó alma.

Tanto el Cor de la Generalitat como la Escola Coral Veus Juntes de Quart de Poblet y la Escolanía de la Mare de Déu dels Desamparats, obtuvieron unos resultados magníficos y sobrevivieron a la batuta, con una entrega escénica formidable. Espero que en la próxima función el Cor de la Generalitat no tenga bajas en sus filas, pues llegué a preocuparme seriamente cuando, en el segundo acto, Musetta arrojó uno de sus zapatos como si fuese un ramo de novia, hacia su espalda y a lo alto, cayendo en picado e impactando cual kamikaze en toda la crisma de una de las integrantes del Cor.  

En el reparto vocal hubo un poco de todo, pero, en general, pienso que los resultados fueron buenos. Es verdad que podemos pensar que hay muchísimos cantantes de un nivel parecido a los que no se le han dado estas oportunidades, pero se trata de juzgar únicamente lo ofrecido en escena, y, al menos yo, salí más satisfecho de lo que pensaba cuando llegué al teatro.

Sobre todo por el gozoso descubrimiento que fue para mí la Mimí interpretada por la soprano norteamericana Angel Blue, una cantante que ya está pisando importantes recintos operísticos y que, tras lo escuchado el viernes, creo que puede tener un futuro realmente prometedor. Sorprendió por una voz lírica, rica, con cuerpo y grande, muy timbrada y con explosividad luminosa en el registro agudo. Me pareció especialmente relevante en el tercer acto y, pese a que en la zona grave perdía algo de presencia, solventó el cuarto con buen sentido dramático. Sólo le reprocharía una dicción mejorable y un fraseo que pedía mayor variedad de matices. En cualquier caso, fue la justa triunfadora de la noche.

Del Rodolfo de Giordano Lucà, que ya cantó en El Escorial con Coves este papel,  destacaría su valentía y facilidad en el registro agudo. Su voz, demasiado ligera para mi gusto, presenta un vibratillo corto pero que no llega a molestar. El canto fue muy correcto, pero monótono, sin matices, y tampoco destacó por su expresividad escénica. Fue quien más desajustes mostró con el foso, lo cual, dado que ha venido a sustituir al tenor inicialmente previsto, no sé si tendrá que ver con una falta de ensayos. De todas formas el resultado final fue muy digno.

Germán Olvera fue un buen Marcello. En Les Arts ya ha representado varios papeles este barítono que destaca por una voz de bello timbre que maneja con eficiencia en la zona central, pero que cuando la tesitura se empina (con perdón) roza el gallo y parece que vaya a quebrarse. Sus mejores prestaciones las obtuvo en el acto tercero y, como siempre, destacaron sus dotes actorales, aunque tienda a la sobreactuación.

La brasileña Lina Mendes compuso una correcta Musetta, si bien ligera en exceso, lo que se puso en evidencia en el cuarto acto. En su vals cumplió con solvencia y resultó divertida y provocadora en escena. Menos me gustaron Felipe Bou como Colline, reservando sus mejores momentos para el aria “Vecchia Zimarra”; y el Schaunard de Aldo Heo que, aunque mejoró en el último acto, se mostró inaudible en la primera mitad y con graves carencias expresivas.

La sala del Palau de les Arts presentó el viernes su mejor aspecto. Lleno absoluto, con gran presencia de gente joven y palcos abarrotados. Me causó una grata sorpresa comprobar la asistencia a esta apertura de temporada del nuevo Alcalde, Joan Ribó, junto a su esposa, y de cinco miembros del gobierno valenciano, entre ellos Vicent Marzá, conseller de Cultura y sustituto de la nefasta Catalá. No sé cómo se desarrollarán las cosas en su gestión, pero, al menos, el viernes estuvo donde debía estar, lo cual ya es más de lo que hicieron otros. Y me gustó que viesen de primera mano que hay una gran cantidad de ciudadanos, muchos de ellos jóvenes, interesados por el género operístico.

Al finalizar la representación se ovacionó con fuerza a todos los intérpretes, especialmente a la soprano Angel Blue, que recogió el mayor número de bravos. Menos efusividad hubo en la salida del director musical, aunque cuando la orquesta se puso en pie las ovaciones fueron unánimes. También fue muy aplaudida la dirección escénica de Davide Livermore.

Me gustaría volver a pedir a la gente que se espere a aplaudir hasta que la música deje de sonar. En cuanto se mueve el telón hay algunos que tienen una prisa terrible por empezar a dar palmas. Así, el viernes fueron completamente inaudibles los últimos quince segundos del primer acto.

Antes de finalizar, me gustaría recomendaros a todos que acudáis el próximo jueves 8 al concierto conmemorativo del décimo aniversario del Palau de les Arts, donde Fabio Biondi dirigirá Davidde Penitente, de Mozart, una obra bellísima que contará además con la presencia, si Livermore no nos la sustituye, de la estupenda soprano Jessica Pratt.

Para terminar, y sin mala intención, os dejo un video con breves fragmentos de La Bohème que dirigió Riccardo Chailly en 2012…


martes, 22 de septiembre de 2015

PREMIOS HELGA DE ORO 2015. LOS GANADORES

Los visitantes de este blog, una vez más, han dictado sentencia votando aquello que les pareció mejor de la pasada temporada operística en el Palau de les Arts, y los Helga de Oro 2015 ya tienen dueños.

Lo primero, como siempre, es agradeceros vuestra colaboración a todos los que habéis participado dejando vuestros votos en las diferentes categorías propuestas. Estos premios nunca han tenido otro objetivo que el de pasar un buen rato e intentar reflejar la opinión del público de Les Arts respecto de lo ofrecido la temporada anterior.

Ha habido una producción claramente vencedora este año, y ha sido Norma, que no sólo ha obtenido con amplia mayoría el premio al mejor espectáculo, sino que se ha llevado también los correspondientes a dirección escénica, musical y mejor soprano. Es decir, 4 de los 6 Helga de Oro. Los otros dos premios, correspondientes a las voces masculinas, han sido para Don Pasquale, habiendo quedado sin premio producciones como Nabucco pese a contar con algunos aspectos muy reseñables.

Los galardonados de este año han sido:

Helga de Oro 2015 a la mejor dirección escénica: Davide Livermore por Norma

Por tercer año consecutivo, los seguidores del blog han decidido que el vencedor en esta categoría sea el actual Intendente del Palau de les Arts Davide Livermore, quien ya consiguiese la victoria el año pasado con La forza del destino y el anterior con la producción de La Bohème que precisamente inaugurará la pretemporada en apenas 10 días. En esta ocasión el reconocimiento ha sido por su trabajo en Norma, con una propuesta que reúne muchas de las virtudes y defectos habituales del polifacético y verborreico regista turinés.
Davide Livermore (Norma): 30 votos
Jonathan Miller (Don Pasquale): 24 votos
Yannis Kokkos (Nabucco): 8 votos

Helga de Oro 2015 a la mejor dirección musical: Gustavo Gimeno por Norma

He de confesar que me ha sorprendido bastante este premio. No tanto porque sea Gustavo Gimeno el vencedor, quien hizo suficientes méritos para ello y, siendo de la tierra, era fácil prever que tendría un fuerte tirón, sino sobre todo por la gran diferencia con la que ha obtenido la victoria, acaparando un 52% de los votos. Sin duda el trabajo de Gimeno en Norma, con el que debutaba en el foso operístico, fue destacable, aunque, personalmente, creo que tanto Abbadocomo Luisotti  merecían un mejor resultado.
Gustavo Gimeno (Norma): 32 votos
Roberto Abbado (Don Pasquale): 20 votos
Nicola Luisotti (Nabucco): 13 votos

Helga de Oro 2015 al mejor tenor: Maxim Mironov (Ernesto en Don Pasquale)

Pese a que se rumoreó que el tenor norteamericano Gregory Kunde, podría haber protagonizado el Pollionede Norma, finalmente no fue así, lo que posiblemente evitó que se hiciese con la estatuilla por tercer año consecutivo. Su compatriota Russell Thomas fue finalmente el elegido y no ha podido ser el galardonado, aunque ha quedado en un honroso segundo puesto a sólo 6 votos del vencedor, que ha sido el tenorino ruso Maxim Mironov, cuya elegancia, buen gusto y musicalidad emocionaron al público y compensaron otras carencias.
Maxim Mironov: 27 votos
Russell Thomas: 21 votos
Rafael Dávila: 9 votos

Helga de Oro 2015 al mejor bajo/barítono: Artur Rucinski (Doctor Malatesta en Don Pasquale)

Este año, en todas las categorías, prácticamente desde el inicio de las votaciones se han ido destacando claramente los ganadores finales; sin embargo, en este apartado de mejor bajo o barítono el resultado ha sido incierto hasta el último minuto, pudiendo haberse llevado el premio cualquiera de los tres candidatos. Al final la victoria ha ido a parar al polaco Artur Rucinski, quien se ha impuesto por tan sólo dos votos de diferencia al gran bajo danés Stephen Milling y al barítono griego Dimitri Platanias.
Artur Rucinski: 21 votos
Stephen Milling: 19 votos
Dimitri Platanias: 19 votos

Helga de Oro 2015 a la mejor soprano: Mariella Devia (Norma)

Donde no ha habido tanto suspense ha sido en la categoría del premio a la mejor soprano, donde desde el inicio se destacó claramente la italiana Mariella Devia. Ha sido una pena que dos fantásticas cantantes como Nadine Sierra y Anna Pirozzi, que tan altas prestaciones ofrecieron, hayan quedado en un segundo plano, pero lo cierto es que la prodigiosa exhibición de belcanto ofrecida por la veterana Devia merecía sin duda alguna este galardón. Personalmente, tardaré mucho tiempo en olvidar su maravillosa Norma.
Mariella Devia: 42 votos
Anna Pirozzi: 16 votos
Nadine Sierra: 5 votos

Helga de Oro 2015 al mejor espectáculo de la temporada: Norma

Pero si ha habido un apartado donde el ganador lo ha tenido chupado, con perdón, desde el principio, ha sido el correspondiente al mejor espectáculo de la temporada. Para los lectores de este blog no han existido muchas dudas acerca de que la producción del Palau de les Arts de Normaque vimos en marzo fue el espectáculo más redondo de todos los que pasaron por el teatro valenciano la pasada temporada, logrando finalmente la victoria con un 83% de los votos.
Norma: 46 votos
Don Pasquale: 9 votos
Nabucco: 6 votos

Bueno, pues hasta aquí los premios de este año. Como siempre digo, espero que dentro de doce meses, más o menos, podamos seguir por aquí hablando de premiar lo bueno que nos ofrezca el presente ejercicio operístico que se inicia el próximo día 2 de octubre con esa Bohème que abre la pretemporada.

Gracias de nuevo a todos los que habéis participado.

martes, 15 de septiembre de 2015

PREMIOS HELGA DE ORO 2015. LOS FINALISTAS

Desde que Helga Schmidt fuese apartada de malos modos de la Intendencia del Palau de les Arts, una de las preguntas que más me han hecho los pacientes seguidores de este blog es si iban a seguir existiendo y llamándose igual las estatuillas Helga de Oro, esos premios ficticios que me inventé allá por 2009 y que todos los años designaban lo que los lectores del blog, mediante votación, consideraban lo que más y lo que menos les había gustado de entre lo que se había visto y escuchado en Les Arts la temporada anterior.

Pues la respuesta es sí, voy a seguir sometiendo a votación la opinión del público de Les Arts para premiar simbólicamente lo que nos ha parecido mejor de la pasada temporada. Y sí, he decidido también que los Helga de Oro sigan llevando el nombre de la ex Intendente Schmidt.

Este año he preseleccionado únicamente a tres candidatos por categoría y he optado por no someter a votación la Helga Abucheadora, el premio que designa lo peor de la temporada; sino que, ejerciendo mi omnímodo poder, lo adjudico en este instante digitalmente a la ex consellera de Educación y Cultura, María José Catalá, por haber protagonizado la gestión más dañina para nuestro teatro de ópera desde su creación, habiendo culminado chupando cámara con un impresentable comportamiento, indecente y oportunista, en el affaireSchmidt.

Las encuestas para que podáis votar y elegir a los premiados este año, se encontrarán disponibles en la columna de la derecha del blog desde hoy, hasta las 21 horas del próximo martes 22 de septiembre. Si accedéis desde dispositivos móviles, para ver las encuestas posiblemente tengáis que pinchar, al final de la página, la opción “ver versión web”.

Como siempre digo, podéis votar a todas o sólo a alguna de dichas categorías y, dentro de ellas, hacerlo a uno o varios candidatos, aunque es preferible que se vote tan sólo a uno. Repito también el consejo que doy siempre: Las encuestas de blogger son muy mariajosecatalás y a veces hay que insistir en el voto hasta que queda contabilizado. Fijaos bien de que vuestro voto se haya sumado al total.

Bueno, pues este año los finalistas a los premios Helga de Oro 2015 son:

Mejor dirección escénica
En este apartado habrá que optar entre: el montaje de casa de muñecas que para Don Pasquale concibió Jonathan Miller en la producción del Maggio Musicale Fiorentino que vimos en febrero, y cuya reposición en Valencia firmó Rodula Gaitanou; el trabajo del Intendente multifunción Davide Livermore, para la coproducción del Palau de les Arts con el Teatro Real y ABAO-Olbe  de Norma que disfrutamos en marzo; y la, aunque discutida por algunos, inteligente propuesta del griego Yannis Kokkos para la producción de la Bayerische Staatsoper de Nabucco que cerró la pasada temporada.

Mejor dirección musical
Los tres trabajos de batuta que me han parecido más destacables este año, en el que, lamentablemente, no tuvimos la presencia del habitual vencedor en esta categoría, el maestro Zubin Mehta, son: el italiano Robberto Abbado, posteriormente designado cotitular de la Orquestra de la Comunitat Valenciana, por su dirección transparente, precisa y llena de fuerza en Don Pasquale; el valenciano Gustavo Gimeno, por la claridad, cuidado e inteligencia que demostró en su debut en el foso de Les Arts con Norma; y Nicola Luisotti, por el lirismo, emoción y expresividad con los que el director italiano nos sorprendió en Nabucco.

Mejor Tenor
Este apartado no ha brillado precisamente este año, pero aún así creo que podrían destacarse los trabajos de tres jóvenes cantantes. Los candidatos a este premio son: el portorriqueño Rafael Dávila, quien, pese a ofrecer un canto algo tosco y descuidado, destacó por la luminosidad y potencia de su registro agudo como Des Grieux en Manon Lescaut; el ruso Maxim Mironov, que dotó a su voz blanquecina y aparentemente frágil de una elegancia exquisita, en su encarnación de Ernestoen Don Pasquale; y el norteamericano Russell Thomas, por el poderío, empuje y seguridad en el registro agudo, demostrados en el difícil papel de Pollione, en Norma.

Mejor Bajo/Barítono
En este apartado los finalistas son: el bajo danés Stephen Milling, cuya presencia en esta categoría ya se ha convertido en toda una tradición, por el nuevo derroche de poderío vocal e interpretativo, que, pese a la brevedad del papel, nos brindó como Geronte en Manon Lescaut; el barítono polaco Artur Rucinski, por el magnífico Doctor Malatesta que compuso en Don Pasquale, con un canto ligado y bien fraseado y una actuación escénica impecable; y el barítono griego Dimitri Platanias, que fue un dignísimo protagonista de Nabucco, con un canto rebosante de tintes verdianos.

Mejor soprano
Si en el apartado de los tenores este año no había el nivel de ediciones anteriores, las tres sopranos finalistas nos brindaron unas interpretaciones de primera línea: La joven soprano norteamericana Nadine Sierra, que nos ofreció una exhibición de entrega escénica y técnica vocal, componiendo una sobresaliente Norinaen Don Pasquale; la ilustre veterana Mariella Devia, que destapó el tarro de las esencias y dio toda una clase magistral de técnica belcantista y musicalidad, protagonizando una Normaabsolutamente referencial; y la italiana Anna Pirozzi, que nos sorprendió a muchos por la brillantez y autoridad con las que solventó un papel tan terrible como el de Abigaille, en Nabucco.

Mejor espectáculo de la temporada
En este apartado se procura premiar siempre aquella producción que, valorada en su conjunto (dirección escénica, musical, solistas), nos haya parecido la ópera más redonda y equilibrada de las que pasaron por Les Arts. Las candidatas de 2015 a esta Helga de Oro son: Don Pasquale, Norma y Nabucco.

Hasta aquí todas las candidaturas de este año. Ahora, como siempre, la decisión está en vuestras manos. Sólo hay que ir a la columna de la derecha y votar.