jueves, 23 de mayo de 2013

Y AL FINAL OTELLO ES... GREGORY KUNDE

Y sigue el baile en el reparto de “Otello”. Si hace apenas nueve días anunciábamos que el tenor Kristian Benedikt sustituía a Aleksandrs Antonenko en el papel protagonista tras la cancelación de éste por motivos de salud. Acaba de conocerse que finalmente será el prestigioso y veterano tenor norteamericano Gregory Kunde quien definitivamente (esperemos) asumirá el papel del moro verdiano el próximo día 1 en el Palau de les Arts de Valencia.

Esta es una excelente noticia. Yo ya dije que tenía muchas ganas de escuchar a Antonenko en directo como Otello, pero, francamente, creo que me apetece aún más disfrutar de Gregory Kunde. Un tenor que, a sus casi sesenta años, debutó este papel el pasado mes de noviembre en Venecia con un importante éxito, pese a la inicial desconfianza de muchos, entre los que me incluyo.

Según se informaba hoy en prensa, parece que los motivos por los que Benedikt tampoco cantará en Valencia tienen su origen en una decisión personal del director musical Zubin Mehta, que ha considerado que el joven tenor lituano no cumplía sus expectativas.

Ponerse a buscar a estas alturas, deprisa y corriendo, a una semana del estreno, a un cantante de cierta entidad para afrontar un papel tan atractivo, pero tan endiabladamente duro como este, no es tarea fácil. Nuevamente se ha demostrado la habilidad de Helga Schmidt en estas lides, contando sin duda con el apoyo decisivo que puede suponer el que al frente de la dirección musical esté el maestro Mehta, a quien los valencianos amantes de la ópera nunca estaremos suficientemente agradecidos por la labor que está desempeñando, no sólo en la vertiente artística, sino también en la permanente defensa de nuestro teatro de ópera. Sí, ya sé que habrá quien diga que está llevándose también sus buenos ingresos, pero una persona de este nivel y prestigio sabe que eso lo tiene asegurado aquí y en Katmandú.

Bueno, confiemos en que esta vez ya sea la definitiva y no sigan los cambios de Otello. Así ya está bien. Muy bien.


video de signorinaermione2
  

domingo, 19 de mayo de 2013

"STOKER" (Park Chan-Wook)

Tras 20 años de carrera haciendo un cine muy personal, en el que las reflexiones sobre la venganza y la violencia siempre han ocupado un lugar principal (“Oldboy”, “Symphaty for Mr. Vengeance”), el director surcoreano Park Chan-Wook, como tantos otros antes que él, se ha dejado seducir por la todopoderosa industria de Hollywood y ha estrenado “Stoker”, una producción estadounidense con mediáticos protagonistas, como Nicole Kidman, y una importante campaña de promoción detrás.
 
No voy a ocultar que, con esas premisas y pese a reconocerme seguidor fiel de la filmografía de Chan-Wook, acudí a ver “Stoker” con bastante desconfianza y esperando encontrarme con una obra menor, en la que se apreciasen ciertos rasgos identificativos de su cine, pero sometida a los dictados de los discutibles criterios de la industria norteamericana. Y no ha sido así. Al menos no del todo.

Si algo no se le puede cuestionar a “Stoker” es su originalidad, característica común a casi todas las películas de este genial director surcoreano. No negaré que “Oldboy” o, en general, la trilogía de la venganza, quizás desprendan una mayor frescura y autenticidad creativa, pero creo que “Stoker” es una obra muy relevante cuya visión me atrevo a recomendar. Posiblemente no sea una película apta para todos los paladares, pese a que la crudeza o las dosis de violencia son mínimas en esta ocasión, pero los que amamos la magia visual del arte cinematográfico, no podemos dejar de disfrutar ante trabajos como este.

Esta vez Chan-Wook cuenta con un guión del actor Wenworth Miller (Michael Scofield en la serie “Prison Break”) en el que se nos narra la peculiar visión del mundo de India Stoker (Mia Wasikowska), una joven solitaria e introvertida que tan sólo mantiene una estrecha relación con su padre (Dermot Mulroney). La muerte de éste el día del 18 cumpleaños de India y la llegada de Tío Charlie (Matthew Goode), un hermano de su padre del que nadie parecía conocer su existencia, con intención de quedarse a vivir un tiempo con India y su madre (Nicole Kidman), despertará ocultas tensiones sexuales e irá demostrando a India que quizás tenga más en común con el tío Charlie de lo que pensaba.

Con esos mimbres, Chan-Wook construye, con sorprendente meticulosidad y pulcritud, un turbador drama gótico familiar en el que la atmósfera desasosegante que destila desde el primer fotograma nos va atrapando hipnóticamente, mientras la tensión va creciendo de forma progresiva, dejándonos paladear un sentido del ritmo cinematográfico ejemplar que no decae un solo segundo, como si ese metrónomo sobre el piano de los Stoker guiase también milimétricamente el magnífico pulso narrativo de Chan-Wook.

Unas notables interpretaciones del trío protagonista contribuyen a dotar al film de la atmósfera requerida. Especialmente destacable resulta el trabajo de Mia Wasikowska, sabiendo transmitir a la perfección todos los recovecos del personaje, con unas miradas y silencios antológicos. Igualmente reseñable es el juego de miradas e inquietantes sonrisas del guaperas Matthew Goode. Y Nicole Kidman hace también una labor meritoria, aunque sus últimas interpretaciones están demasiado condicionadas por esa rigidez e inexpresividad que le está ocasionando el exceso de bótox y un recauchutado general que la está mutando poco a poco en una peculiar Nancy Lomana.

Papel esencial juega asimismo la banda sonora de Clint Mansell, medida y de puntuación precisa, que cuenta además con el lujo de las aportaciones que hace al film el compositor Philip Glass. Y también quiero llamar la atención de forma especial sobre los efectos de sonido, en una película donde los ruidos y silencios tienen tanta importancia.

Pero si algo hay especialmente relevante en el cine de Chan Wook es su cuidado estilismo visual, la magia que se desprende de cada uno de los estudiadísimos planos, de esos subyugantes encuadres y movimientos de cámara, de la bellísima fotografía y de una utilización magistral de la luz y el color (¡esos amarillos y rojos!) o de la profundidad de campo. La cinta deja en nuestra memoria algunas imágenes inolvidables, como la fusión del pelo cepillado de Nicole Kidman con la maleza ondulante, el cinturón saliendo de las trabillas del pantalón como una cobra a punto de lanzar el picotazo mortal, el sacapuntas afilando el lápiz manchado de sangre o ese momento cumbre de la película con el tío y la sobrina tocando el piano a cuatro manos, en un acercamiento de increíble carga sexual narrado sin palabras ni contacto físico, sino representado por la aproximación de las notas musicales y su progresivo crescendo.

No creo que sea casualidad que la familia protagonista se apellide Stoker, como el autor de “Drácula”, o que el enigmático tío sea Tío Charlie, en una nada disimulada alusión al personaje protagonista de “La sombra de una duda”, de Alfred Hitchcock. Otra referencia al cine de Hitchcock, en concreto a “Psicosis”, lo encontramos en esa lámpara que se hace oscilar cada vez que India baja al sótano (por cierto, ¿es que nadie limpia el polvo en ese sótano?).

No son estos los únicos guiños cinematográficos, hay algunos más, entre ellos (al menos a mí así me lo pareció) que el Tío Charlie silbe “Stride la vampa” de “Il Trovatore” verdiano, posiblemente homenajeando a otro legendario asesino cinematográfico, el que encarnaba Peter Lorre en la estupenda película de Fritz Lang “M. El vampiro de Düsseldorf”, y que silbaba “En la gruta del rey de la montaña” del Peer Gynt de Edvard Grieg.

En la parte negativa de este último trabajo de Chan-Wook señalaría una cierta decepción en el desenlace, con ese empeño por tener que explicarnos por qué ha pasado todo, cuando quizás una mayor ambigüedad se hubiese ajustado mucho mejor al tono general del film.

En cualquier caso, considero que, en medio del raquitismo intelectual que caracteriza los estrenos que llegan últimamente a las escasas salas de cine que todavía nos quedan, es de agradecer la aparición de obras como “Stoker”, estéticamente tan bellas, tan inteligentes y personales. Tan personales como esos títulos de crédito finales saliendo en dirección contraria a la habitual…


video de FoxCineSp

jueves, 16 de mayo de 2013

PREVISIONES TEMPORADA 2013-2014. PALAU DE LES ARTS

La prensa valenciana de hoy (ver enlace) hace pública la relación de títulos operísticos que, parece ser, podrían componer la programación del Palau de les Arts en la próxima temporada 2013-2014. Estos títulos, además, coinciden totalmente con la información que el pasado 26 de abril dejó en este blog un comentarista anónimo.

Hablar de rumores o previsiones en el teatro valenciano es más que arriesgado. Si ya somos expertos en sufrir cómo se las gastan en Les Arts incluso con lo ya anunciado oficialmente, con cambios permanentes de repartos y apariciones y desapariciones de espectáculos, como para fiarse de lo que, de momento, no son más que previsiones. Pero, en cualquier caso, ahí está el dato.

La temporada estaría compuesta por:

“La Traviata”, de Giuseppe Verdi.
“La Valquiria”, de Richard Wagner.
“Manon Lescaut”, de Puccini.
“Simon Boccanegra”, de Verdi.
“Norma”, de Bellini.

Posiblemente se completase con otro título aún no determinado.

Y el VII Festival del Mediterrani incluiría:

“Elektra”, de Richard Strauss.
“La forza del destino”, de Verdi.

Si esto acabase confirmándose, la cosa no estaría mal. Verdi volvería a ser el protagonista de la programación, con tres óperas emblemáticas, mientras que Wagner, de quien estaba prevista la reposición de la tetralogía, quedaría reducido a uno solo de sus títulos, “La Valquiria”.

De repartos por supuesto nada se sabe, aunque parece que Plácido Domingopodría volver de nuevo a pisar el escenario valenciano (¿”Simón Boccanegra” quizás?). En cuanto a directores, se prevé que el maestro Zubin Mehta sea el encargado de llevar la batuta, además de en las dos óperas del Festival del Mediterrani (“La forza del destino” y “Elektra”), en “La Traviata” y “La Valquiria”.

Hay propuestas francamente interesantes, pero el problema es que mientras no se conozcan los repartos no sabremos si estamos hablando de una temporada digna o de tercera división. Francamente, resulta complicado pensar que, en las circunstancias económicas en que se encuentra el Palau de les Arts y con el panorama de voces actual, podamos estar hablando de unas brillantes “La forza del destino”, “Elektra”, “Manon Lescaut” o “Valquiria”.

Pero bueno, de momento que se hable de previsiones de próxima temporada, tal y como está la cosa, ya es un dato para generar cierto optimismo, y luego confiaremos en que la inspiración que en otras ocasiones guió la dirección artística de Les Arts vuelva a aparecer y se consiga construir una temporada de ópera decente.

Aunque, por ahora, seguiremos esperando a que el teatro valenciano anuncie oficialmente sus previsiones y seguidamente aguardaremos a ver cuántas de ellas se cumplen.