lunes, 12 de enero de 2009

EL REY QUE RABIÓ (Ruperto Chapí) - Palau de les Arts - 11/01/09

“El rey que rabió” es una zarzuela cómica con claras influencias de las operetas vienesas y francesas y la ópera bufa italiana, e impregnada del peculiar aroma de la música española de la época.
Cuenta la historia del rey de un país imaginario que, aburrido de su vida palaciega, decide viajar de incógnito y mezclarse con la plebe, ante la oposición de sus consejeros que no desean que descubra el descontento popular. Durante su viaje se enamorará de una campesina y se sucederán mil equívocos de corte cómico. Se dice que está inspirada en el monarca Alfonso XII y en las escapadas que llevaba a cabo junto al General Martínez Campos.
La obra de Ruperto Chapí es ágil en su desarrollo, cargada de ritmo, especialmente en sus actos segundo y tercero, y muy equilibrada en la combinación de los momentos poéticos y humorísticos.

La puesta en escena, a cargo de Emilio Sagi, se anunciaba moderna e influenciada por la estética pop. Desde luego es original y resultó muy vistosa y eficaz, no chirriando demasiado con el libreto ni interfiriendo el desarrollo de la trama (excepto quizás en la escena del mesón y en el coro de segadores que hablaban de hoces y cerraban sombrillas). Pero yo no acabé de ver la estética pop por ningún lado. Para ser sincero, en las escenas palaciegas la estética que me vino a la memoria fue la aristocracia que pintaba Mingote. La puesta en escena se caracteriza por su colorido, predominando el rojo en todas las escenas de Palacio y un multicolorido casi hippie (¿será ese el pop al que se refería Sagi?) en las campestres, gracias sobre todo a un vestuario de Pepa Ojanguren muy llamativo, con unos campesinos vestidos con una mezcla de Montesinos, Ruiz de la Prada y los payasos de Micolor. En el coro de las embajadas una especie de gran pantalla de ordenador nos fue mostrando las fichas de las candidatas a reina, logrando un resultado muy efectista aunque exagerado. Momentos muy conseguidos fueron el juego de sombras de los soldados, la realidad alterada por la gran lupa y la coreografía del coro de segadores con ese abrir y cerrar de sombrillas de colores al compás del “ris ras”.
La iluminación de Albert Faura remarcó inteligentemente la acción y la dotó de dinamismo.

En lo musical, la Orquesta de la Comunitat Valenciana, fantástica como siempre, volvió a derrochar musicalidad y buen hacer, contando en esta ocasión con la muy buena dirección del jovencísimo José Miguel Pérez-Sierra que demostró conocer el género y supo extraer de la partitura los mejores matices. La sección de cuerda se lució en el bellísimo interludio sinfónico entre el segundo y tercer acto, firmando un nocturno apoteósico, donde el lirismo de violines y cellos se apoderó de la sala de tal forma que incluso silenció, por breves momentos, a los tísicos desesperantes y francotiradores del carraspeo, obteniendo un cerradísimo aplauso que llevó al director a interrumpir la representación para que la orquesta saludase en pie.

El Coro de la Generalitat estuvo majestuoso. Sin duda, junto a la orquesta, lo mejor de la velada. En todo momento estuvo perfectamente amalgamado y se mostró poderoso y brillante, dominando el movimiento escénico con autoridad. El femenino destacó en el coro de pajes “Compañeros, venid” y el masculino en el celebérrimo coro de doctores “Juzgando por los síntomas”.

Los solistas mostraron un nivel muy aceptable para como está hoy en día el género.
El personaje del rey, interpretado originariamente por una soprano, recayó en el tenor santanderino Manuel de Diego, quien exhibió sensibilidad, cuidado fraseo y dominio de la técnica, aunque su voz presentó una exagerada falta de volumen. En “Soy un pastor sencillo” ya se evidenció la delgadez de su instrumento que, sin embargo, hizo circular con gusto y elegancia, llegando a los agudos con dominio, aunque muy escaso de volumen. La romanza "Ella, infeliz, enamorada..." es quizás la pieza más operística de la obra, y aquí de Diego mostró su mejor cara, consiguiendo una mayor proyección de la voz, dentro de sus carencias, demostrando un buen fiato en un final largo y muy bien matizado.



Enrique del Portal interpreta "Soy un pastor sencillo"

La soprano granadina María José Moreno, en el papel de Rosa, estuvo escénicamente perfecta. Su voz de soprano ligera, no obstante, presentó también falta de volumen y escasez de mordiente. En la romanza “Mi tío se figura… ay de mi” mostró una buena línea de canto finalizando en un elegante agudo. En la mazurca del “ris-ras”, con su canción “Por entre las mieses”, la soprano ofreció su peor imagen, con una voz pobrísima apenas audible, quedando en evidencia ante un coro impecable.

Vicenç Esteve, como Jeremías, se desenvolvió agilísimo y con soltura en el Racconto acelerado tan complicado del tercer acto. También llevó a cabo una interpretación brillante en el terceto "Mi amor, mi bien, mi dueño", imponiéndose en volumen a de Diego y Moreno, aunque esta última finalizó con un sobreagudo realmente espectacular.



Podemos escuchar el Racconto de Jeremías en la voz de Carlos Munguía

María José Suárez, como Maria, Boro Giner como el Capitán, y Manel Esteve, Jon Plazaola, David Rubiera y Luis Cansino, como los Consejeros, cumplieron muy dignamente con sus papeles en lo vocal y mostraron una excelentes dotes para la actuación cómica. Me pareció especialmente interesante el timbre y color de la voz de Rubiera.

El veterano Luis Varela merece una mención especial. Este excelente actor de doblaje, ilustre secundario de cine, teatro y televisión, con más de cincuenta años de carrera a sus espaldas y habitual en representaciones de zarzuela, que ahora ha alcanzado la popularidad mediática gracias a su participación en la serie televisiva “Camera Café”, volvió a dejar al público boquiabierto, pese a su corto papel como Juan, con su inmensa presencia escénica y dominio de las tablas, haciendo gala de una naturalidad y comicidad extraordinarias. Un profesional de auténtico lujo que merece, sin más demora, el premio a una trayectoria ejemplar.

5 comentarios:

  1. Enhorabuena por el blog, ha sido todo un descubrimiento. Haces unas crónicas estupendas.

    ResponderEliminar
  2. Yo también acabo de descubrir este blog a través de Cantan ellas. Enhorabuena, es un blog estupendo. Te enlazo en el mío.

    ResponderEliminar
  3. Enhorabuena por tu blog, otra cosa buena que he descubierto gracias a Maac. La verdad es que mi particular blogosfera se va amplíando.

    Espero que el 2009 sea un año estupendo tanto para Atticus como para "el blog de Atticus"

    ResponderEliminar
  4. Muchas gracias Assai. Lo mismo te deseo. Bienvenida

    ResponderEliminar